BIOGRAFÍA DE SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL

CAPÍTULO 6

1889 1899

LAS NEURONAS

En 1889 publica el libro Manual de Histología Normal y de técnica micrográfica. Acude a Berlín a la reunión de la Sociedad Anatómica Alemana, donde convence a Rudolph Albert von Kölliker, referencia internacional, para que vea sus preparaciones. Este, cautivado por ellas, proclama: «Le he descubierto a usted, y deseo divulgar en Alemania mi descubrimiento». Cajal adquiere reconocimiento internacional.

Intensifica sus trabajos sobre el desarrollo embrionario del sistema nervioso y aparece su Manual de Anatomía Patológica General. En 1892 obtiene la cátedra de Histología e Histoquimia Normales y Anatomía Patológica de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Madrid y se traslada a la capital. Cajal comienza a ser reconocido a nivel nacional, a la par que su éxito internacional se extiende. Durante estos años continúa su intensa labor, funda la Revista Trimestral Micrográfica (1896), comienza a publicar por fascículos Textura del sistema nervioso del hombre y los vertebrados (1897-1904) y ve la luz Reglas y consejos sobre la investigación biológica (1899).

Manual de Histología Normal y de técnica micrográfica, Valencia, Librería de Pascual Aguilar, 1889. Biblioteca de la Universidad de Zaragoza.

Textura del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados, Madrid, Imprenta y Librería de Nicolás Moya, 1899. Biblioteca de la Universidad de Zaragoza

Esquema con las partes de una neurona

El cerebro humano tiene 86 000 millones de neuronas, tantas como estrellas en la Vía Láctea. Se comunican por impulsos eléctricos y neurotransmisores. Existen neuronas de diferentes tipos y funciones, pero todas tienen en general una forma básica que incluye: las dendritas, que actúan como antenas para escuchar a otras neuronas, aunque a veces también a otras células; el soma o cuerpo, que integra la información recibida para transmi­tirla a otras células y dar órdenes de lo que hay que hacer, y por último el axón, que es un cable por el que viajan estos mensajes hasta otras células ¡a una velocidad de 360 km/hora!

Esquema sobre el funcionamiento de la sinapsis

SINAPSIS

Las neuronas se comunican por impulsos eléctricos mediante el movimiento de moléculas e iones. Cuando una neurona recibe información desde sus dendritas, genera un potencial de acción que se propaga desde el soma al final del axón. Las neuronas no son una red continua, sino células individuales separadas entre sí por un pequeño hueco denominado espacio sináptico. Al llegar a la sinapsis, el impulso nervioso debe cruzar este espacio hasta la célula que recibe la información. Cuando el impulso nervioso alcanza el final del axón, la neurona libera neurotransmisores desde su extremo presináptico y llegan a la zona postsináptica, que es la parte donde la otra célula recibe los neurotransmisores y reacciona con ellos.

Los neurotransmisores son moléculas que emplean las neuronas para comunicarse. Existen multitud de tipos con funciones muy diferentes, como la dopamina, rela­cionada con el placer, o la serotonina, importante en los estados de ánimo.

La existencia de la sinapsis no se pudo demostrar hasta el desarrollo del microscopio electrónico, a mediados del s. xx, como puede apreciarse en la imagen a continuación.

Microfotografía electrónica de una sinapsis típica (sinapsis química) entre una fibra paralela y una espina dendrítica de una célula de Purkinje, en la capa molecular del cerebelo de ratón.

LOS DIBUJOS DE CAJAL

El jardín de la neurología brinda al investigador espectáculos cautivadores y emociones artísticas incomparables.

En él hallaron, al fin, mis instintos estéticos plena satisfacción. ¡Como el entomólogo a caza de mariposas de vistosos matices, mi atención perseguía, en el vergel de la substancia gris, células de formas delicadas y elegantes, las misteriosas mariposas del alma, cuyo batir de alas quién sabe si esclarecerá algún día el secreto de la vida mental!

Cajal descubre en el dibujo a su aliado perfecto para analizar, simplificar y esquematizar aquellas preparaciones tintadas que observaba a través del microscopio:

«Qué duda cabe, a la ciencia no van más que los artistas… Yo comprendí que para adquirir nombre con los pinceles es preciso convertir la mano en un instrumento de precisión. A mis aficiones artísticas de niño —a las que mi padre se opuso intensamente— debo lo que soy ahora. Hasta la fecha habré hecho más de 12000 dibujos. Para un profano son dibujos extraños, cuyos detalles se miden por milésimas de milímetro pero que descubren mundos misteriosos de la arquitectura del cerebro».

Autorretrato ante el microscopio, h. 1910-1912

Santiago Ramón y Cajal, Pirámide gigante profunda de la circunvalación frontal ascendente del hombre, tinta china sobre papel. Legado Cajal-CSIC

BIOGRAFÍA