1854 1869
EL GERMEN REVOLTOSO DE UN CIENTÍFICO
Los diferentes destinos de la familia por el territorio aragonés (Larrés, Luna, Valpalmas, Ayerbe, Gurrea de Gállego) y los del propio Santiago debido a su formación (Jaca, Huesca) le permitieron desarrollar una gran curiosidad que, unida a su personalidad, plagaron su infancia de aventuras, travesuras y experiencias.
Tres sucesos ocurridos durante la infancia de Santiago Ramón y Cajal tuvieron un impacto decisivo en la formación de su carácter. En primer lugar, los festejos destinados a conmemorar las victorias en África despertaron su fervor patriótico. En segundo lugar, la caída de un rayo en la iglesia y la escuela de Valpalmas, que resultó en la trágica muerte de un sacerdote, causó lesiones a una maestra y un gran temor entre los alumnos, dejó una profunda impresión en él. Por último, el eclipse solar del 18 de julio de 1860, anunciado previamente por la prensa, le llevó a reflexionar sobre el valor de la ciencia: «caí en la cuenta, al fin, de que el hombre, desvalido y desarmado enfrente del incontrastable poder de las fuerzas cósmicas, tiene en la ciencia redentor heroico y poderoso y universal instrumento de previsión y de dominio».
Su curiosidad estaba íntimamente ligada a su enorme creatividad. «Con nada se saciaba mi lápiz infatigable», escribió Cajal hablando de su afición infantil por el dibujo. Tras él vino la pintura y a punto estuvo de encaminar sus pasos hacia el arte, pero don Justo, su exigente padre, no le dio opción. Sin embargo, sus habilidades artísticas serían decisivas después en su capacidad para dibujar e interpretar, con todo lujo de detalles, lo que veía al microscopio. Por su parte, la fotografía le causó «indecible asombro» y de ella no le fascinaron solo las imágenes, sino los procesos técnicos, en los que llegó a ser un verdadero maestro y precursor. Sus retratos familiares, sus viajes y el dominio del primer color lo prueban. Asimismo, también la escritura le hizo disfrutar tempranamente.
Santiago Ramón y Cajal, Pintura de inspiración romántica.
Óleo sobre tabla, 24,5 x 34,5 cm. Legado Cajal-CSIC
Tendría yo como ocho o nueve años, cuando era ya en mí manía irresistible manchar papeles, trazar garambainas en los libros y embadurnar las tapias, puertas y fachadas recién revocadas del pueblo, con toda clase de garabatos, escenas guerreras y lances del toreo. Una pared lisa y blanca ejercía sobre mí irresistible fascinación.








A lo largo de su vida, Cajal poseyó varias cámaras fotográficas de diferentes formatos, incluyendo algunas estereoscópicas. Sin embargo, la verascope destacó como una de sus favoritas debido a su reducido tamaño y versatilidad, especialmente durante sus viajes y excursiones.
La fotografía estereoscópica, cuyo origen se remonta al s. XIX, es una técnica que captura imágenes tridimensionales mediante el uso de dos fotografías tomadas desde ángulos ligeramente distintos. Se basa en la visión binocular humana, donde cada ojo ve una imagen diferente que el cerebro fusiona para crear la sensación de profundidad. Para ello, se emplean cámaras especiales con dos lentes y las fotografías se visualizan a través de visores estereoscópicos.
Cámara estereoscópica Verascope Richard, París, 1911. N.º de serie 23195. Colección Universidad de Zaragoza
Ensanché el agujero y reparé que las figuras se hacían vagas y nebulosas; achiqué la brecha del ventano sirviéndome de papeles pegados con saliva y observé, lleno de satisfacción, que conforme aquélla menguaba, crecía el vigor y detalle de las figuras… propúseme sacar partido de mi impensado descubrimiento. Y montado sobre una silla entreteníame en calcar sobre papel aquellas vivas y brillantes imágenes, que parecían consolar, como una caricia, las soledades de mi cárcel.