BIOGRAFÍA DE SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL

CAPÍTULO 3

1869

Cajal en Zaragoza

Cajal se instala en Zaragoza. En octubre inicia los estudios del preparatorio de Medicina en la Universidad de Zaragoza. Se acomoda como mancebo en casa de Mariano Bailo, cirujano amigo de su padre, en el Arrabal.

LA ZARAGOZA DE SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL

Zaragoza impresionó hondamente a Cajal, como la gran ciudad que era. En 1869 tenía cerca de 80 000 habitantes, había estrenado ferrocarril con Madrid y Barcelona, el año anterior se había celebrado una gran Exposición Regional y estaba en plena renovación urbana. En Zaragoza vivió su juventud y su primera madurez, estudió y ejerció de profesor, conoció a Silveria, su esposa, se casó y tuvo sus primeros hijos. En sus memorias recordaba cómo le había asombrado el caudaloso Ebro y sus paseos por el monte de Torrero.

LOS RAMÓN Y CAJAL EN ZARAGOZA

La familia Ramón y Cajal se instaló en Zaragoza en 1870. Su padre, Justo Ramón, obtuvo entonces una plaza de médico en el Hospital Provincial y de profesor interino de Disección. Aquí vivieron sus padres, Justo y Antonia, hasta su fallecimiento, al igual que Jorja y Pabla, sus hermanas. También su hermano Pedro, quien, tras una azarosa juventud, estudió Medicina, llegó a ser catedrático de la Universidad de Zaragoza desde 1899 hasta su jubilación en 1924 y fue un gran investigador que colaboró con Santiago. Fue académico numerario de la Real Academia de Medicina de Zaragoza.

La medicina no monopolizó los intereses de Cajal en su etapa universitaria, pues siempre había sido un muchacho de inquietudes variadas. Aficionado a la gimnasia desde la adolescencia, a los 18 años Santiago se transformó en Zaragoza en un verdadero atleta. El motivo lo hallamos en su deseo de revancha hacia un compañero de Facultad, José Moriones, que le derrotó en un pulso sin pestañear. Herido en su orgullo y deseando volver a enfrentarse a su colega, Cajal acudió al dueño del gimnasio Poblador en la plaza del Pilar y, falto de dinero para pagar al entrenador, acordó con él intercambiar lecciones de fisiología muscular por lecciones de desarrollo físico. Sostenido por una fuerza de voluntad insospechada en Santiago, en poco tiempo fue campeón más fuerte del gimnasio.

Santiago Ramón y Cajal en pose atlética, h. 1870. Legado Cajal-CSIC

Mi aspecto físico tenía poco del de Adonis. Ancho de espaldas, con pectorales monstruosos, mi circunferencia torácica excedía de 112 centímetros. Al andar, mostraba esa inelegancia y contoneo rítmico característicos del Hércules de feria.

Santiago Ramón y Cajal, El Pilar de Zaragoza visto desde el Puente de Piedra, 1908. Legado Cajal-CSIC

Zaragoza es algo mío, muy íntimo, que llevo embebido en mi corazón y en mi espíritu y palpita en mi carácter y en mis actos.

BIOGRAFÍA