1907
1922
En 1907 se crea la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, de la que Cajal es nombrado presidente, e ingresa como académico de número en la Real Academia de Medicina. Cajal asume en estos años diversos cargos, en su compromiso con la ciencia y la sociedad española, y publica libros fundamentales como Histologie du système nerveux de l’homme et des vertébrés en 1911, edición francesa renovada de la española de 1904.
EL GRAN SABIO POPULAR
Fue un hombre comprometido con su tiempo y no solo un gran científico. Regeneracionista en acción tras el 98, fue después un impulsor de la modernización de España a través de la política educativa y de investigación. En esos ámbitos asumió múltiples cargos públicos, e incluso le ofrecieron convertirse en Ministro de Educación.
CAJAL
ESCRITOR
Además de sus destacados logros científicos, Santiago Ramón y Cajal dejó una huella significativa en el ámbito literario. Sus escritos abarcan una amplia gama de géneros y temáticas, demostrando su versatilidad como autor. A través de estas obras, Cajal demostró su habilidad para combinar su rigor científico con una prosa cautivadora y creativa.
Alfonso Sánchez García, Clase de disección de Santiago Ramón y Cajal, 1915
LA ESCUELA DE CAJAL
Santiago Ramón y Cajal formó una Escuela extraordinaria, posiblemente la más relevante de la historia de la biomedicina, que malogró la Guerra Civil. ¿Dónde estaría ahora la ciencia española si se hubiera podido continuar con la Escuela? ¿Y si hubiera recaído un segundo Nobel en Río Hortega, De Castro o Lorente de Nó?
Pedro Ramón y Cajal
Jorge Francisco Tello
Nicolás Achúcarro
Fernando de Castro Rodríguez
Pío del Río Hortega
RAFAEL LORENTE
DE NÓ
En el año 2017, el Programa Memoria del Mundo de la Unesco reconoció el legado de Cajal y sus discípulos, algo reservado a escasísimos científicos, y determinó que «estos archivos son esenciales para el estudio de la historia de los descubrimientos y teorías que condujeron a la comprensión actual del cerebro humano»
La más pura gloria del maestro consiste, no en formar discípulos que le sigan, sino en formar sabios que le superen.