CAPÍTULO 10

El Cajal del siglo XXI

Vivimos inmersos en una revolución biomédica que transformará la forma de entender la vida, la salud y las enfermedades. El cerebro es el siguiente gran reto y las neurotecnologías  avanzan gracias a la colaboración científica internacional y al desarrollo de la inteligencia artificial.

Estos avances permitirán comprender mejor la mente, descifrar el pensamiento y desarrollar nuevos tratamientos para enfermedades neurológicas y mentales. Sin embargo, también plantean importantes desafíos éticos, ya que podrían alterar aspectos fundamentales de la condición humana.

Por ello, surge la necesidad de impulsar nuevos neuroderechos que protejan los derechos humanos y garanticen un desarrollo responsable de estas tecnologías. Esta revolución tiene sus raíces en el trabajo pionero de Santiago Ramón y Cajal, cuyos descubrimientos sentaron las bases de la neurociencia moderna.

NEURODERECHOS

01. Privacidad mental

Cualquier neurodato obtenido al medir la actividad neural debería mantenerse privado. Si se almacena, debería existir el derecho de que se elimine a solicitud del sujeto. La venta, transferencia comercial y uso de datos neuronales deberían estar estrictamente regulados.

02. Identidad personal

Es necesario establecer límites para prohibir que la tecnología interrumpa la noción de identidad. Cuando la neurotecnología conecta a los individuos con redes digitales, podría difuminar la línea entre la conciencia de una persona y las entradas tecnológicas externas.

03. Libre albedrío

Las personas deberían tener un control absoluto sobre su toma de decisiones, sin manipulación desconocida por parte de neurotecnologías externas.

04. Acceso equitativo

Deberían establecerse pautas a nivel internacional y nacional para regular el uso de neurotecnologías de mejora mental. Estas pautas deberían basarse en el principio de justicia y garantizar la igualdad de acceso.

05. Protección contra sesgos

Las contramedidas para combatir el sesgo deberían ser la norma para los algoritmos en la neurotecnología. El diseño de algoritmos debería incluir aportes de grupos de usuarios para abordar de manera fundamental el sesgo.