BIOGRAFÍA DE SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL

CAPÍTULO 4

1869 1884

CAJAL Y LA UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA

El 25 de junio de 1873, Ramón y Cajal se licencia de sus estudios de Medicina en la Universidad de Zaragoza. El 3 de septiembre gana por oposición una plaza de médico militar y se incorpora al Regimiento de Burgos. Al año siguiente es destinado a Cuba, donde enferma de paludismo y disentería. Regresa a Zaragoza el 16 de junio de 1875. A partir de ese año y hasta 1884 ejerce como profesor de Anatomía en la Universidad de Zaragoza, además de director de los Museos Anatómicos desde 1879. En esa época realiza los dibujos para el Atlas anatómico que se conserva en la Universidad, escribe su tesis doctoral y publica sus primeras investigaciones, sentando así las bases de su destacada carrera científica. Más tarde marcha a ocupar la cátedra de Valencia.

La relación entre Cajal y la Universidad de Zaragoza está estrechamente vinculada a sus años de formación y al comienzo de su carre­ra profesional. Tres espacios universitarios reflejan claramente esta etapa: el Anfiteatro y Museo Anatómico, ubicados en el Hospital de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza, el propio hospital y la sede de la Universidad Literaria de Zaragoza. Pocos años después, se inauguró la flamante Facultad de Medicina y Ciencias, actual Paraninfo. A través de la va­liosa documentación conservada en el Archivo Histórico Universitario, es posible rastrear los pasos de Cajal durante estos años.

Jamás olvidaré que Zaragoza fue el magnífico escenario de mis ensueños de mozo y de mis ilusiones y esperanzas de hombre.

Hospital de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza, vista de la iglesia

Anfiteatro y Museo Anatómico en el Hospital de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza

Universidad Literaria de Zaragoza

En sus Recuerdos habla con profusión de sus profesores, de las asignaturas que le gusta­ban y de las que no tanto, y relata anécdotas típicamente estudiantiles. De acuerdo con su propio testimonio, fue un estudiante irregular, volcado con entusiasmo en aquello que le atraía y menos interesado por el conjunto o por acabar su carrera con un expediente brillante. «Gracias a tan buenos maestros, aproveché bastante, es decir, todo lo que mi juicio, todavía en agraz, y mis continuas escapadas artísticas consentían». Pero es innegable que maduró durante sus años en la facultad en tres aspectos que contribuyeron decisivamente a forjar su personalidad: la profesión, pues comenzó a disfrutar de la medicina y la investigación; lo que él llamó sus «tres manías», la literaria, la gimnástica y la filosófica; y los amigos, entre sus compañeros de carrera. Su promoción era un colectivo relativamente reducido (en la orla aparecen treinta y siete egresados) y muy singular, porque se trataba de la segunda promoción de Medicina tras la reposición de los estudios en Zaragoza.

Santiago Ramón y Cajal. Recorte de la orla de licenciado en Medicina por la Universidad de Zaragoza en 1873. Legado Cajal-CSIC

Santiago regresó a España desde Cuba por Santander el 16 de junio de 1875 como «inutilizado en campaña» por padecer caquexia palúdica grave, que era incompatible con todo servicio. Era capitán médico, tenía veintitrés años recién cumplidos y el paréntesis de su etapa militar había durado casi dos años. A los pocos días «tuve al fin la indecible felicidad de regresar a Zaragoza y abrazar a mis padres y mis hermanos». Poco ejerció como médico. Las aspiraciones en la universidad, sugeridas continuamente por don Justo, lo llevaron a graduarse como doctor. Incluso tras el fracaso en las primeras oposiciones y recaídas de las enfermedades contraídas en Cuba, pretendió don Justo —para darle una salida, pensando que no servía para la vida universitaria— que se convirtiera en médico de Castejón de Valdejasa (lo fue por unas semanas) y después de Corella (por allí, ni apareció). Cajal siempre tuvo una vocación investigadora y no asistencial que le acabaría llevando a ser el padre de la neurociencia moderna.

Retrato fotográfico de Santiago Ramón y Cajal vestido de uniforme médico militar cuando embarcó hacia Cuba, 1874. Legado Cajal-CSIC

El 3 de julio de 1877 defiende su tesis Patogenia de la inflamación y se doctora en Medicina por la Universidad Central. Con motivo de sus exámenes en Madrid conoce a don Aureliano Maestre de San Juan, catedrático de Histología y Anatomía Patológica, quien le descubre un nuevo mundo: el microscópico. Se interesa por la Histología, y aprovechando los ahorros de las soldadas de Cuba compra su primer microscopio, un Verick, con el propósito de crear un laboratorio de histología en Zaragoza.

Autorretrato en su domicilio en Zaragoza junto a su primer microscopio, h. 1880. Legado Cajal-CSIC

JOVEN INVESTIGADOR

«Contando con la bondad inagotable de D. Aureliano Maestre, aprobé fácilmente la Histología; pero ni había visto una célula, ni era capaz de efectuar el más sencillo análisis micrográfico. Y fué lo peor que, á la sazón, no había en Zaragoza persona capaz de orientarme en los dominios de lo infinitamente pequeño. Además, la Facultad de Medicina, de que era yo ayudante y auxiliar, andaba muy escasa de medios prácticos. Sólo en el Laboratorio de Fisiología existía un microscopio bastante bueno. Con este viejo instrumento amplificante, y gracias á la buena amistad con que me distinguía el doctor Borao, por entonces ayudante de Fisiología, admiré por primera vez el sorprendente espectáculo de la circulación de la sangre. […] 

Escogido un desván como obrador de mis ensayos prácticos, y reunidos algunos reactivos, sólo me faltaba un buen modelo de microscopio. Las menguadas reliquias de mis alcances de Cuba no daban para tanto. Por fortuna, durante mi última gira á la Corte, me enteré de que en la calle del León, núm. 25, principal (¡no lo he olvidado todavía!) habitaba cierto almacenista de instrumentos médicos, D. Francisco Chenel, quien proporcionaba, á plazos, excelentes microscopios de Nachet y Verick, marcas francesas entonces muy en boga. Entablé, pues, correspondencia con dicho comerciante y ajustamos las condiciones: consistían en abonarle en cuatro plazos 140 duros, importe de un buen modelo Verick, con todos sus accesorios. La amplificación de las lentes (entre ellas figuraba un objetivo de inmersión al agua) pasaba de 800 veces. Poco después me proporcioné, de la misma casa, un microtomo de Ranvier, una tournette ó rueda giratoria y otros muchos útiles de micrografía. Á todo subvinieron mi paga modesta de auxiliar y las flacas ganancias proporcionadas por los repasos de Anatomía; pero las bases financieras del Laboratorio y Biblioteca fueron mis economías de Cuba. Véase cómo las enfermedades adquiridas en la gran Antilla resultaron á la postre provechosas».

Silveria Fañanás García, h. 1880. Legado Cajal-CSIC. Cajal realizó numerosos retratos a su mujer, a sus hijos y a sí mismo, permitiéndonos ser testigos de la evolución de toda la familia.

Su esposa, Silveria Fañanás García, apoyó incondicionalmente y alentó los sueños y ambiciones de Santiago. Se conocían de vista, de la época en la que Cajal estudió en Huesca, y en contra de la opinión de sus padres y de sus amigos, que presagiaban un desastre, se casaron el 19 de julio de 1879 en la parroquia de San Pablo. El único familiar que acudió a su boda fue su hermano Pedro, ya que Santiago decidió mantener el enlace en secreto para el resto de su familia. La pareja tuvo siete hijos: Fe (1881), Santiago (1882), Paula (1884), Jorge (1885), Enriqueta (1886), María del Pilar (1891) y Luis (1892).

Me atrajeron, sin duda, la dulzura y suavidad de sus facciones, la esbeltez de su talle, sus grandes ojos verdes encuadrados de largas pestañas y la frondosidad de sus rubios cabellos […]. Tiempo después, sin que los consejos de la familia fueran poderosos a disuadirme, me casé […]. Mi compañera, con su abnegación y modestia, su amor al esposo y a sus hijos y su espíritu de heroica economía, hizo posible la obstinada y obscura labor del que escribe estas líneas.

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