BIOGRAFÍA DE SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL

CAPÍTULO 9

1922 1934

HACIA
EL FINAL

El 1 de mayo de 1922 Cajal se jubila al cumplir los setenta años. El 23 de agosto de 1930 fallece su esposa Silveria. Cajal sigue viviendo con su hija Fe, enviudada. Desde entonces, los otoños los pasa en Zaragoza, en la casa de su hermano Pedro, en la calle Costa, cuidado por sus hermanas. En 1933 publica su obra ¿Neuronismo o reticularismo? Las pruebas objetivas de la unidad anatómica de las células nerviosas, considerado su testamento científico. Fallece al año siguiente con ochenta y dos años.

¿Neuronismo o reticularismo? Las pruebas objetivas de la unidad anatómica de las células nerviosas, Madrid, Archivos de Neurobiología, 1933. Ejemplar dedicado a Francisco Tello por el propio Cajal. Biblioteca de la Universidad de Zaragoza

José Padró, Retrato oficial de Cajal en el día de su jubilación. Realizado con motivo de este acontecimiento el 1 de mayo de 1922 en Madrid, 1922. Colección Universidad de Zaragoza

Ya se ha dicho hartas veces que el problema de España es un problema de cultura. Urge, en efecto, si queremos incorporarnos a los pueblos civilizados, cultivar intensamente los yermos de nuestra tierra y de nuestro cerebro, salvando para la prosperidad y enaltecimiento patrios todos los ríos que se pierden en el mar y todos los talentos que se pierden en la ignorancia.

A partir de 1894 Santiago Ramón y Cajal fue un personaje cada vez más popular en España. Extrañamente, era alguien cuya fama se había labrado en el extranjero, lo que le daba inmunidad ante posibles envidias locales. El Premio Moscú y luego el Nobel multiplicaron y democratizaron esa notoriedad, hasta entonces centrada en la academia, la prensa y las esferas oficiales. Pero fue con ocasión de la jubilación en 1922 cuando cayó sobre él «un chaparrón de distinciones y agasajos», en sus propias palabras. En los últimos años mantuvo su actividad, aunque fue decayendo progresivamente. Murió el 17 de octubre de 1934, en un momento trágico de la vida española y su entierro fue, acaso, la última ocasión en que se reunieron, alrededor de un símbolo común, personas que después se enfrentaron dramáticamente en la Guerra Civil.

Santiago Ramón y Cajal en el estudio de Mariano Benlliure posando para la maqueta de la estatua que presidirá la escalera del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, 1922

Para homenajear a Cajal con motivo de su jubilación, la Universidad de Zaragoza encarga a Mariano Benlliure, a comienzos de 1922, una estatua de Ramón y Cajal que debía presidir la escalera principal del Paraninfo. Se acuerda sufragarla por suscripción popular. Cuando ya había avanzado en su trabajo, Benlliure le dice al rector Royo Villanova: «En la estatua del gran Cajal he puesto toda mi alma de artista para hacer una obra digna de la gran figura que representa» y describe a Cajal como colaborador y entusiasta. El 1 de octubre, al inaugurarse el curso, se instala en su actual emplazamiento un modelo de yeso, que después se retira para hacer la obra definitiva en mármol. Cajal no puede acudir al acto de presentación, pero envía dos textos para ser leídos. En febrero de 1925 se coloca la estatua definitiva en un acto presidido por el rey Alfonso XIII. El Archivo Universitario de Zaragoza conserva gran cantidad de documentación y correspondencia de este homenaje.

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